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jueves, 17 de septiembre de 2009

"Más allá de las gallinas" Cap. 2

Semanas después, todo más allá de las gallinas se reunió para organizar la fiesta del pueblo. Frente a la iglesia del padre Carls pusieron las sillas como de costumbre y se preparó todo para la reunión. La niña de los novios llego rebosando de felicidad porque era en estos eventos donde conocía al nuevo “amor de su vida” o de los siguientes meses; llevaba puesto lo mejor de su guardarropa, y el perfume que olía a conquista, según ella pensaba; eso hacía de las mujeres del pueblo un manojo de nervios, pero como era ya tradición vigilar las miradas sutiles que la niña de los novios intercambiaba con los hombres del pueblo, también, como todas las costumbres, se extrañaba cuando no pasaba. Junto a ella con una mirada de desaprobación ante la vestimenta de la niña de los novios estaba la Berta, con su mirada inocente, venía a la junta sabiendo de ante mano que el padre Carls se apoyaría en ella para casi toda la logística de la fiesta, sobre todo confiaba en su buen gusto, y su meticuloso plan para que todo saliera a la perfección.
Padre Carls- Apurate Don tenemos que empezar esto por que tengo muchas cosas que hacer después- me dijo el padre.
Yo sabía que el padre Carls sólo tenía una cosa en mente, su radio novela favorita en las tardes, una re-transmisión de algún radio drama de los 50s que seguramente le recordaba a alguien o a algún lugar porque a cierta hora en la tarde nadie podía interrumpirlo, y si llegaban a interrumpirlo el padre Carls empezaba a hablar de cosas de su pasado sin contar todos los detalles. El padre Carls era un enigma para mi, porque a parte de que yo me enteraba más o menos de las cosas que pasaban en más allá de las gallinas, él, definitivamente sabía con lujo de detalle las cosas que pasaban y no tenía que estar especulando y/o adivinando las cosas del pueblo, como yo. Por eso se ganaba mi más sincero respeto.
En la hacienda “las guajolotas” doña Juana Na estaba poniendo los últimos detalles y los ceros al cheque que daría esta vez para que el pueblo tuviera su fiesta. Era una tradición que su familia mantenía viva gracias a sus finanzas.
-Chch ya vamos tarde y no quiero perderme los detalles de este año, más importante no quiero perderme en que se va a gastar todo este dinero la Berta. Con sus detallitos: que globitos, que letreritos, que cositas que acaban tirados en la basura, gracias a que el padre este le da el visto bueno a toda la cursilería de esta niña –gritó doña Juana Na, al bajar las escaleras de su casa y salir rápidamente. Chch la siguió y salieron deprisa para la junta.
La relación de Chch y doña Juana Na había cambiado un poco en las semanas que llevaban de conocerse. Doña Juana Na estaba contenta con el desempeño de su nuevo peón, era más astuto de lo que ella se imaginaba, Chch sabía hacer el trabajo que ella necesitaba. Y lo más extraño es que los sentimientos de doña Juana Na se estaban mezclando en esta relación. Algo nuevo para ella, una experiencia excitante que también le daba miedo. Don Pepe ya se había dado cuenta de que algo extraño estaba pasando cuando estos dos estaban juntos, la seriedad de doña Juana Na se esfumaba un poco cuando estaba cerca de Chch. hasta alguna sonrisita se mostraba en su rostro al verlo y cuando él se esforzaba de más para cumplir con las instrucciones al pie de la letra para ella. Don Pepe sabía que ellos creían que nadie se daba cuenta; lo que todos los enamorados, antes de anunciar su amor a los demás, creen. Pero la verdad es que mucha gente se da cuenta de las miradas, de las sonrisas y de las caricias inocentes entre ambas personas, entre otros detalles que no se escapan al observador más inexperto. Pero como para todos en la hacienda esto era algo nuevo, que doña Juana Na estuviera mostrando una faceta de ella desconocida hasta el momento para todos intrigaba a todos los empleados. Don Pepe pensó en dejar que las cosas transcurrieran, sin importar qué o quién saliera dañado, o tal vez pensó que quizá no pasara a mayores.
Doña Juana Na estaba nerviosa por presentar a su nuevo peón ante los demás, pero más preocupación le daba que Chch se fijara en la niña de los novios. Dos asientos de hasta delante estaban vacios, que Chch y doña Juana Na ocuparon mandando a don Pepe a algún otro lugar vacío, cosa que no paso desapercibida para el pueblo. Todos se dieron cuenta que alguien había reemplazado a don Pepe en este tipo eventos. La niña de los novios sonrió al ver a un nuevo prospecto entrar en la junta, y doña Juana Na la miró fijamente y mando una señal de advertencia, algo que a la niña de los novios no le importó, tarde que temprano tenía que tener algún momento cerca de este nuevo acompañante y ahí buscaría la oportunidad de sumar un novio a la lista. Rápidamente empezó la junta, todo más allá de las gallinas opinó que la Berta estuviera a cargo de los detalles de la fiesta, doña Juana Na dio el cheque al padre Carls y como siempre a mí me toco encargarme de pedir el agua, a mi desconocido proveedor que sólo dejaba los botellones de agua por la noche, así que era de suma importancia dejarle un mensaje diferente esta noche. Mientras tanto mi mirada estaba fija en la niña de los novios que no perdía detalle en lo que Chch hacía, doña Juana Na, también hacía lo posible para que no cruzaran mirada, pero la Berta y Chch habían intercambiado miradas y sonrisas, mismas que servirían para que en momento u otro Chch buscara a la Berta para conocerla. Este detalle doña Juana Na no le dio importancia porque no consideraba a la Berta una amenaza. Cuando los vio platicar solo pensó en que Chch se ofrecería a ayudar con las cosas del pueblo. Nunca pensó que Chch buscaría pasar el mayor tiempo posible con la Berta.
La junta concluyó y el padre Carls fue el primero en huir, yo estuve platicando con la gente del pueblo, y sobre todo estuve observando a doña Juana Na, porque definitivamente había detalles en su comportamiento que no encajaban con su usual forma de ser, había algo en ella que saltaba a la vista. Una sonrisa, una amabilidad desconocida para el pueblo, aún se ofreció a hacer alguna que otra cosa para la fiesta. También observe que el peón nuevo era muy bien parecido y que traía a la niña de los novios toda descompuesta por acercarse, pero el y la Berta estaban muy ocupados planeando. Doña Juana Na también paso por alto esto, ya que también estaba ocupada manteniendo a la niña de los novios lejos, y este juego del gato y el ratón entre ellas hacían que el queso fuera el motivo de un juego de hipocresía, de buenas miradas entre ellas, de retos, mientras una iba acercándose al queso la otra lo quitaba de su lugar y ponía una ratonera, así toda la tarde. Al final Chch se despidió de la Berta, y ésta se dirigió a su casa, pero no se fue sola, la niña de los novios se tuvo que ir con ella y solo obtuvo un hasta luego de Chch. Doña Juana Na sintiéndose ganadora del juego se fue con Chch y don Pepe a la hacienda las guajolotas.
Ya cada quien en su casa, la niña de los novios estaba enojada porque no sabía quien era este Chch y la Berta solo le había dicho que era un nuevo peón de la hacienda las guajolotas que le iba a ayudar a preparar la fiesta, así que inmediatamente la niña de los novios se ofreció a ayudar. La Berta soñaba despierta, queriendo descifrar la sensación que tenía, repasaba todas las cosas de las que había hablado con Chch y trataba de no aceptar que le había gustado mucho haber pasado tiempo con el. Doña Juana Na estaba satisfecha con haber alejado a la niña de los novios de Chch y no paraba de hablar de que este año sería la mejor fiesta del pueblo. Chch ya en su cama soñaba algo extraño: Chch se encontraba en un camino lleno de lodo, difícil de caminar, al alzar su vista todo el camino estaba dividido en partes día y partes noche el cielo se tornaba día y noche en segundos cuando él daba pasos. Al dar un paso estaba el día en todo su esplendor y Chch se sentía tranquilo, satisfecho, y alegre, al dar otro paso estaba la noche con luna llena y miles de estrellas y le traía un sentimiento de confusión, de curiosidad, pero le gustaban ambas sensaciones, aunque el cambio de iluminación en el camino lastimaba su vista y los hacía más difícil de caminar, así dio varios pasos y el día y la noche traían su respectivas sensaciones. Chch en su sueño siguió caminando hasta ver que sucedería al final del camino.
Yo me dirigí a mi casa a escribir la nota para el proveedor del agua, para que dentro de 3 días trajera los botellones de agua necesarios para que yo pudiera cumplir con la cuota de este año, llegando a mi casa vi una camioneta de color gris estacionada frente a mi tienda, no sospeche nada al principio, solo vi a un hombre salir aprisa de mi casa, un hombre de estatura mediana, muy parecido a alguien que yo conocía o creía conocer, vestía ropa negra, botas de trabajo, un gorro extraño que cubría un poco su rostro y en su playera se alcanzaba a leer solo las letras “vi”. Cruzamos miradas y le pregunté que, qué se le ofrecía pero solo señaló los botellones de agua, se subió a la camioneta y se fue. No entendí porque los señalo pero ya era demasiado tarde para preguntarle. Llegando a mi recamara, la niña que me ayudaba en las cosas de la casa me dijo que había venido un hombre a dejar el agua. Y ahí me di cuenta que era la primera vez que veía a este hombre. Le pregunté a la niña que si sabía como se llamaba, o que si habían hablado de algo, pero ella carecía de mi curiosidad así que solo dijo que no y se fue.

2 comentarios:

  1. Yo opino que como no había veterinario en el pueblo doña Juana Na tendría que mandar traer uno, para cuando la panzona de su perra tuviera sus cachorritos; y para mandar traer al veterinario debía enviar un telegrama al pueblo más cercano...Ese telegrama debía ser redactado por la escribana del pueblo a quien doña Juana Na no bajaría de aletargada por haber escrito "la perra de doña Juana Na va a parir" en lugar de "la mascota de doña Juana Na va a parir". A partir de este telegrama todo el pueblo pueblo murmuraría en los rincones "cuándo irá a parir doña Juana NA"? "de quién será el crío"? "está bien que tenga carácter rudo pero no era para que la escribana la llamara "perra"!!!

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  2. No es tu historia, inventate unos personajes nuevos y otro titulo...

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