Hacer unas repisas con la ayuda de mi padre es para mí toda una experiencia, en su momento es desesperante, es frustrante, pero ahora que lo pienso, son esos momentos donde más disfruto de mi padre. Una larga lista de experiencias previas donde hacer trabajos de carpintería, mecánica, o algo que se le ocurra hacer y que ocupe de mi ayuda o yo de la suya, nos toma mucho tiempo, y varias discusiones. Por lo cual sabía a lo que me enfrentaba, pero con la esperanza de que ahora sí las cosas fluyeran mejor, le pedí ayuda para hacer unas repisas para la librería de la iglesia a la cual asisto.
He de confesar que en mi mente todo esto era más sencillo de lo que realmente fue. Solo era ir a comprar la madera, hacer el corte, (en Home depot hacen el corte, wow no sabía) hacer también los cortes de los costados de las repisas y manualmente pegarlos en mi casa y listo. Pero oh sorpresa, como siempre en este tipo de cosas no es taaan sencillo.
Empezamos por ir a Home Depot a comprar la madera, y ahí mismo hacer los cortes, para que el trabajo en equipo al que me dispuse hacer junto con mi progenitor fuese más simple. El primer obstáculo que sobrepasamos fue tratar de explicarle a la persona encargada de hacer los cortes que es lo que queríamos, entre que mi papá quería ahorrarse los cortes y el chavo quería que fuesen más cortes para que el cobrará más, y yo no entendía donde se nos había complicado tanto. Como buenos carpinteros los dos hacían dibujitos, y rayas donde cada raya según entendí representaba un corte y en él dibujo de mi papá eran menos rayas y en el del chavo más y así; el uno decía: “que mejor lo cortas así y el otro que de esta manera”, y yo nada más veía un dibujito tras otro. Hasta que se pusieron de acuerdo y unos 15 minutos después llegamos a la conclusión de que serían únicamente 7 cortes. Creo que mi papá logró hacer que fueran menos cortes. Yo solo fui a pagar.
Una vez obtenida la madera, que, según yo, era lo más complicado, nos dispusimos a comprar, que los tornillos, las ménsulas, resistol y una que otra cosa más que no sé cómo se llama pero que mi papá necesitaba. Yo por supuesto confiando en que él sabe lo que hace, porque lo he visto es hacer trabajos de mecánica, carpintería, plomería, electricista, etc. Como la mayoría de nuestros padres que todo saben hacer. Mismos que trato de evitar siempre que se pueda! Emprendimos el viaje por todo Home depot consiguiendo lo que se necesitaba. Al final salí con 8 ménsulas porque son 4 repisas, 100 gramos de tornillos (según no nos podían vender menos que eso), unos taquetes, resistol, etc.
Ahora nos tocaba llevar la madera a nuestra casa. Ya mi papá había previsto como llevarnos repisas de 2 metros en el techo de un Matiz, y con la ayuda del “viene, viene” del estacionamiento lograron subir la madera. Yo claro ya estaba acalorado y ansioso por llegar a la casa y terminar con esta faena. Y llegando a la casa, lo inesperado, faltaron unos tornillos. Oops fallaron las cuentas.
Faltaba lo más sencillo, pegar los costados de las repisas. Pero oh sorpresa empezó lo más complicado. Primero ,15 minutos en encontrar toda la herramienta necesaria, el taladro, la llave del taladro (que yo había perdido) así que tuvo que improvisar limando una llave de otro taladro que ya no servía hasta que se pudo usar con el que sí sirve. Supuse que mi papá tenía ya planeado como hacerlo, y para mi era muy sencillo. NO! No es tan sencillo como pegarlo con resistol y ponerle uno que otro tornillo, y listo. Nooo, medimos, usamos resistol, y ahora el taladro, que cuál es el frente de la repisa, cuál la parte de atrás, qué lado quedó mejor, qué ahora lo volteamos, que ya entro el tornillo chueco, que se nos cayó dos veces el resistol; que ya le digo que no está bien, y él dice que sí, que ni modo, etc. Alegar tras alegar. Entre que me explica a medias y en lo que yo adivino que pasa por su mente. Lo más raro es tratar de adivinar que es lo que necesita cuando se queda pensando, está improvisando, y me contesta que necesita algo cuadradito, a lo cual yo respondí: ¿Cómo que algo cuadradito? Y vi que estaba haciendo una línea y le pase una regla y me dice sí, ándale esto es lo que necesito. Entre que se cae el tornillo, y no lo encontramos y que medimos para ver dónde quedaría cada ménsula, y usamos un clavito para marcar donde van los tornillos, etc. Como hora y media después terminamos, yo desesperado porque toda la tarde se fue en hacer esto que según yo era muy sencillo y él tan tranquilo como siempre, claro solo una vez me dijo que para la próxima las mande hacer con un carpintero.
Tengo un papá muy tranquilo, un carácter como el de él, sirve para aguantar mi desesperación y frustración ante tan complicada tarea. Cierto, él no supo cómo explicarme desde niño a hacer las cosas, porque creo que él aprendió viendo y haciendo, y mi falta de interés en este tipo de tareas. Nos llevó a tener una mecánica como esta, tan frustrante en su momento, pero que es un buen recuerdo que tengo de mi papá.
Creo que no soy el único en tener un padre todólogo, pero creo que muy pocos supieron como pasar está sabiduría muy útil, y de alguna manera nos hicieron depender de los que sí saben y/o estudiaron, carpintería, mecánica, etc. En fin, ni modo, aprovecharé a mi papá cada vez que necesite hacer algo de esto, y prometo tener más paciencia la próxima vez. Si cómo no!!

CONOCIENDO A TU JEFE... TE ENTIENDO AL 100% pero hasta eso... las repisas no se ven mal.
ResponderEliminarY sobre eso de la supuesta todología, creeme.. mi papá no es de esos. Pero así es esto.
cuidate nos vemos luego. chida tu aventura.